Cuando yo era
un chico me encantaban los circos, lo que más me gustaba eran los animales y mi
preferido era el elefante. Durante la función la enorme bestia impresionaba a
todos por su peso, su tamaño y su descomunal fuerza; pero después de la
actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, uno podía encontrar al
elefante detrás de la carpa principal, con una pata encadenada a una pequeña
estaca clavada en el suelo.
La estaca era
sólo un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado superficialmente; y aunque
la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de
arrancar un árbol de cuajo, podía arrancar la estaca y huir.
El misterio
era evidente: ¿ Por qué el elefante no huía, si podía arrancar la estaca con el
mismo esfuerzo que yo necesitaría para romper un fósforo?, ¿ Qué fuerza
misteriosa lo mantenía atado?