El duelo es el proceso
psicológico por el que una persona consigue aceptar la pérdida de un ser
querido y continuar adelante con su vida. Cuando una relación sentimental
termina, también necesitamos pasar por un proceso de
duelo. El proceso de duelo implica dos partes: digerir emocionalmente la
pérdida y retomar el contacto con nuestra vida en el presente.
En algunas
ocasiones, este proceso de digestión puede llegar “bloquearse” por distintos motivos: la ruptura
llega de forma inesperada, aparecen sentimientos de culpa en relación a la
pareja o a la relación, la vida en pareja nos “absorbía” tanto que resulta difícil
recuperar un estilo de vida satisfactorio, etc...
En muchos casos, es cierto el
dicho de que “el tiempo todo lo cura”. Sin embargo, en otros casos la persona
se queda estancada en sentimientos como la rabia, el rencor o la autocompasión
, que la mantienen en un estado de lucha constante contra la realidad y contra sus
propios sentimientos, con lo que, al no aceptar su nueva situación, se hace
imposible adaptarse a ella para lograr
de nuevo un equilibrio.
