martes, 28 de febrero de 2012

El mito de los diagnósticos y los psicofármacos en salud mental


Recientemente, la publicación The New York Review of Books, ha editado una interesante reflexión sobre la imparable creación de rótulos y categorías diagnósticas en salud mental y ha alertado sobre el creciente consumo de psicofármacos a escala mundial. Marcia Angell, autora del artículo La epidemia de la enfermedad mental ¿por qué?, pode en duda la validez de las teorías que reducen la explicación de los trastornos psicológicos a un desequilibrio bioquímico y pone el énfasis sobre los intereses de la industria farmacológica en mantener este modelo y ampliar las categorías diagnósticas de enfermedad mental.

En su artículo, la autora resalta como, desde la aparición de los primeros fármacos antidepresivos en el mercado, el número de casos de depresión se triplicó en tan solo 10 años. Actualmente, se calcula que uno de cada 10 estadounidenses mayores de 6 años toma antidepresivos.

Si realmente los trastornos mentales viene determinados biológicamete y no se relacionan con las influencias ambientales ¿por qué un aumento en el consumo de psicofármacos no ha disminuido la prevalencia de los trastornos mentales?

Algunos investigadores como Irving Kirsch,  Rober Whitaker o Daniel Carlat alertan acerca del preocupante hecho de que las compañías farmacéuticas sean quienes determinen qué es lo que se considera como enfermedad metal y cómo debe ser diagnosticada y tratada y advierten de la puesta en marcha de medidas abusivas de venta de psicofármacos.

Estos autores, además, ponen en duda la idea de que la enfermedad mental esté causada por un desequilibrio en la química cerebral y afirman que, después de décadas de investigación, los datos que apoyan esta teoría del desequilibrio químico como causa de las enfermedades mentales, no se sostiene.

Ésta no es la primera vez que se pone en duda el modelo farmacológico dominante ni que se advierte sobre el peligro de que la industria farmacéutica haya comenzado a adquirir demasiado poder e influencia en la forma de determinar qué es lo que puede considerarse enfermedad mental y cómo tratarla. En esta línea, el Premio Nobel de Química de 2009, Thomas Steitz, denunció a los medios de comunicación que los laboratorios farmacéuticos "prefieren centrar el negocio en medicamentos que sea necesario tomar durante toda la vida". Este prestigioso investigador advirtió, en una rueda de prensa celebrada en nuestro país el pasado mes de agosto de 2011, que las compañías farmacéuticas (que son las que subvencionan gran parte de las investigaciones) eran las primeras interesadas en cronificar la enfermedad.

Durante los dos últimos años, las voces de científicos, investigadores, médicos e incluso cineastas sobre este fenómeno han ido sumándose. Junto a las obras de los autores mencionados y las declaraciones del Premio Nobel de Química 2009, cabe destacar también el documental Orgasm Inc., de la reconocida directora estadounidense Liz Canner, estrenado en 2011, donde se exploran los intereses de la industria farmacéutica para la creación de un nuevo trastorno: la disfunción sexual femenina. Liz Canner realizó un seguimiento e investigación de los pasos de diferentes compañías famacéuticas en su camino por lograr ser las primeras en lanzar al mercado un producto que prometía solucionar el problema de la disfunción sexual en las mujeres, y que fuese aprobado por la agencia encargada de la regulación de medicamentos en EE.UU. (U.S. Food and Drug Administration, FDA). La creadora de este documental recogió interesantes testimonios de representantes de las compañías farmacéuticas, mujeres sometidas a estas pruebas, médicos, ginecólogos y psicólogos, aportando una amplia y esclarecedora visión del tema.


Fuente: Infocop

0 comentarios:

Publicar un comentario